Las Haciendas forales impulsaron hace dos años incentivos fiscales y económicos para que científicos, técnicos y financieros extranjeros se decidan a venir a Euskadi

Este año pasará a la historia por el demoledor impacto que el coronavirus está causando en la economía mundial. Pero antes de la llegada de este ‘tsunami’, que amenaza con transformar el paradigma de arriba abajo, existían una serie de inquietudes en el tejido empresarial vasco. Una de las más significativas consistía en la dificultad para captar talento, generalmente extranjero aunque también el local que en su día se marchó fuera para prosperar.

Conscientes de esta debilidad, las Haciendas forales quisieron remediar ese déficit de atractivo que tenía Euskadi –fundamentalmente, más presión tributaria frente a otros países europeos– con el objetivo de crear un ecosistema que facilitara la atracción de profesionales de élite. ¿Cómo lo hicieron? Retocaron la fiscalidad en 2018 para introducir cambios en el IRPF y en Patrimonio y, desde entonces, se utiliza como gancho para captar a trabajadores cualificados. Elementos singulares –acotados a la ciencia, la investigación y el desarrollo, el ámbito técnico y también el financiero–, que además del reto profesional también están dispuestos a valorar el impacto económico en sus bolsillos

Por medialuz

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