Susan George: «España es el único país europeo que se está esforzando en incrementar los salarios»

La politóloga Susan George (Ohio, EEUU; 1934) no hace prisioneros: las multinacionales, los grupos de presión, los gobiernos o una izquierda a la que acusa de haberse quedado huérfana de sus valores progresistas sufren sus acometidas. George, presidenta de la asociación antiglobalización Attac, es autora del Informe Lugano, una feroz crítica del sistema capitalista.

Afincada en Francia desde los años 50 y con la doble nacionalidad desde los 90, George responde a EL MUNDO sobre la situación de su país natal, en el que vislumbra a Bernie Sanders como la única salvación, pero también sobre cómo ve el frágil equilibrio de fuerzas en España. «Uno de los problemas de la izquierda es el narcisismo de potenciar sus pequeñas diferencias», dice sobre la falta de acuerdo entre PSOE y Podemos para formar Gobierno. Ha estado de visita en España para dar una conferencia dentro del ciclo En contexto de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander.

¿Por qué tiene una posición tan crítica con los partidos socialistas de Europa?
Porque han cometido un suicidio al dejar de ser socialistas, por abandonar la izquierda para ser simplemente una copia de la derecha. Los socialistas en Francia han sido reducidos a un 6% de la intención de voto y en Alemania también han perdido un gran número de votantes.
¿Por qué se alejaron de los ideales de la izquierda?
No lo sé. En Francia empezó con Miterrand y sólo ha ido a peor en los últimos treinta años en un partido que fue tan importante en el siglo XX. Ahora, en Francia los beneficiados han sido los verdes, lo que es fantástico.
También tiene simpatía por Podemos.
Siento simpatía por la izquierda en general. Hice un par de charlas para Podemos hace dos o tres años y me gustan. Aprecio a las fuerzas de izquierda y espero que haya un acuerdo de gobierno en España para poder completar medidas como la subida de salarios. Es el único país europeo que se está esforzando en subirlos.
¿Su idea de que el neoliberalismo se ha hecho con la hegemonía cultural explica que partidos como Podemos sean etiquetados como radicales por parte de la sociedad?
Creo que la mayoría de la sociedad quiere la unidad de la izquierda y no están interesados en sus peleas, en lo que Freud llamaba el narcisismo de las pequeñas diferencias, que se ha convertido en algo extendido y no sólo en España. Es una pena porque es la mejor manera de perder.
¿Este narcisismo es propio de la izquierda?
Sí. Quizá la derecha sea más dócil, quizá en la izquierda haya gente que defienda con más fuerza sus opiniones y no escuchan lo que pasa a su alrededor.
¿La izquierda debería asemejarse a la derecha en el sentido de no acentuar sus diferencias?
Creo que deberían buscar lo común entre ellos, ver de qué pueden hablar y a partir de ahí quizá progresar. Pero hay que empezar por las coincidencias. ¿Coincidimos en que los servicios públicos deben ser mantenidos a cualquier coste? Pues hablemos de eso, de quién está persiguiendo nuestros servicios públicos, quién quiere privatizarlo todo.
¿Qué más hay en ese suelo común?
Son los servicios públicos, pero también el cambio climático, respecto al cual los gobiernos no están haciendo nada. No me interesan los detalles sobre Podemos y el PSOE, son irrelevantes con las circunstancias ambientales presentes, que son muy peligrosas para los humanos.
¿Cuál debería ser la lucha de estos partidos de izquierda?
El cambio climático. Hemos dejado que el mundo esté moldeado por unas pocas empresas que escupen cada vez más CO2 a la atmósfera. A esas compañías, sobre todo las petroleras, no les preocupa siquiera acabar con la raza humana. El beneficio económico es su razón de ser. No se preocupan de lo que va a pasar dentro de 10 años.
¿Cuáles son las multinacionales más poderosas?
La industria de la salud es el mayor lobby de Estados Unidos, gasta más que las petroleras. Pero en Europa, la de los combustibles fósiles es la más poderosa. Pueden incluso derrotar a pequeños gobiernos, gracias a la cláusula de arbitraje de diferencias inversión-estado que incluyen prácticamente todos los tratados de comercio. Por ella, si una compañía cree que una ley promulgada por un gobierno va a dañar sus intereses, puede demandar y pedir miles de millones en indemnizaciones. Si eres un gobierno y piensas que te van a denunciar por aprobar una ley, te lo piensas dos veces antes de hacerlo. Así, la compañía tiene todo el poder porque tiene armas contra los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.
¿Es posible disminuir el poder de estas corporaciones y revertir el calentamiento global?
Es posible con otros gobiernos, pero la izquierda no está en posición de hacerlo ahora. Además, temo que Donald Trump sea reelegido y todo siga igual. Hay que recordar que es alguien que dice que el cambio climático es un bulo y no hay que hacer nada para combatirlo.
¿Quiere decir que sólo la izquierda puede solucionarlo?
Sólo una izquierda unida puede. Pero creo que en Estados Unidos, el candidato será Biden, un personaje tan aburrido. Para mí, Bernie Sanders ha cambiado el lenguaje en Estados Unidos. Era el único que hace unos años hablaba del sistema de salud y ahora lo hacen todos.
¿Por qué decidió abandonar su país natal?
Tomé la decisión hace 60 años. Me gustaba mucho Francia, me impresionaba cómo los intelectuales eran recibidos allí. Estudié un año, volví a Estados Unidos para acabar la carrera y regresé a Francia, donde me casé. Fue una gran decisión para mí. Allí me volví a licenciar, esa vez en Filosofía, y también me doctoré. El coste de los estudios, o incluso las facturas de hospital de mi marido [fallecido en 2002], nos hubiera obligado a vender hasta nuestra casa si todo hubiera sucedido en Estados Unidos. La historia de mi marido la uso a menudo porque quiero que la gente entienda que un sistema público es bueno para todo el mundo.

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